La salida de Álvaro Fidalgo del Club América dejó una sensación difícil de borrar entre los aficionados azulcremas. El naturalizado mexicano parecía haber encontrado un reto ideal en Real Betis, donde arrancó con fuerza, se ganó un lugar y hasta dio señales de que podía consolidarse rápido en Europa.
Pero ese impulso se fue apagando de forma inesperada. Lo que parecía una adaptación prometedora comenzó a torcerse en silencio, y ahora el panorama del ex capitán americanista genera dudas serias por la manera en que ha perdido protagonismo en un momento en el que parecía tenerlo todo a favor.
De intocable a desaparecer: el giro que pocos esperaban con Fidalgo
La preocupación creció en los últimos partidos del conjunto sevillano. Tras haber respondido cuando tuvo oportunidad, Fidalgo no jugó ni un minuto ante Athletic Club el 22 de marzo ni frente al Espanyol el 4 de abril, dos ausencias que sorprendieron por completo en el entorno verdiblanco. Además, medios españoles destacan que esta pérdida de peso coincide con la recuperación de Sofyan Amrabat y con su regreso tardío tras la fecha FIFA.
El contraste es fuerte porque semanas antes había dejado buenas sensaciones, incluso marcando en el derbi ante Sevilla y teniendo participación en Europa League. Por eso, su ausencia no pasa como una simple rotación: abre preguntas sobre su sitio real dentro del proyecto de Manuel Pellegrini.
Desde la mirada del americanismo, el tema no es menor. Fidalgo era mucho más que un mediocampista: era un futbolista que marcaba el ritmo emocional y futbolístico del equipo. Si en Betis ya comenzaron a relegarlo tan pronto, también se reabre una pregunta incómoda en Coapa: qué tan difícil será reemplazar de verdad a un jugador con ese peso específico.
