El Club América regresa a la acción en la Liga MX tras la Fecha FIFA con una misión crítica: sumar tres puntos ante Santos Laguna tras el amargo tropiezo frente a Pumas. Sin embargo, lo que debería ser un partido de reivindicación absoluta se ha visto envuelto en una densa nube de incertidumbre debido a las noticias que llegan desde el campamento de Coapa sobre la alineación titular.
La afición azulcrema ha encendido las alarmas al filtrarse que André Jardine planea una rotación masiva en el once inicial. Con el duelo de Cuartos de Final de la Concacaf Champions Cup ante Nashville a la vuelta de la esquina, surge una pregunta que cala hondo en el orgullo de la institución: ¿está el estratega brasileño sacrificando el torneo local por una obsesión internacional tras un semestre lleno de dudas?
¿Vale más el trofeo de CONCACAF que rescatar la Liga MX?
No es un secreto que en el América existe una sed insaciable por recuperar el trono de la Concacaf, título que se le resiste al club desde el lejano 2016. Esta sequía de una década ha convertido el torneo en la prioridad número uno, no solo por la gloria deportiva, sino por el nuevo y lucrativo formato del Mundial de Clubes de 32 equipos que garantiza una vitrina mundial sin precedentes para el club.
Además del prestigio de medirse ante los gigantes de Europa, la cuestión económica es el motor de esta decisión. Participar en la nueva justa mundialista asegura ingresos que superan los 10 millones de dólares para los equipos de nuestra zona, una cifra que empequeñece cualquier ingreso de la liga doméstica. Jardine parece entender que el futuro financiero y el posicionamiento global del club dependen de lo que suceda en Nashville y no en Torreón.
Aunque la mística del club dicta pelear por cada trofeo que se ponga enfrente, la realidad táctica sugiere que la Liga MX ha pasado a un segundo plano este semestre. El riesgo de una nueva derrota en el torneo local es real y doloroso, pero para esta gestión, el boleto al Mundial de Clubes es el “santo grial” que justifica cualquier rotación, sin importar lo mucho que se hunda el equipo en la tabla general.
