El Club América dejó escapar una victoria que parecía clave frente a Cruz Azul y la sensación que quedó en el entorno azulcrema fue todavía peor que el punto rescatado. El empate 1-1 en el regreso al Estadio Banorte volvió a exponer un problema que ya no puede maquillarse: el equipo de André Jardine compite, pero no está sabiendo cerrar los partidos que más pesan.

La preocupación crece porque no se trata de un tropiezo aislado. América empató 0-0 en la ida de cuartos de final ante Nashville, igualó 1-1 con Santos Laguna y tampoco pudo sostener la ventaja frente a Cruz Azul. Todo eso después de que su última victoria registrada fue el 2-0 ante Mazatlán el 15 de marzo.

La racha que pone a América contra la pared antes de Nashville

El empate ante Cruz Azul dejó una lectura incómoda: América volvió a quedarse corto en un partido donde tenía la obligación de imponer condiciones. El gol de Patricio Salas parecía encaminar la noche, pero el equipo no logró sostener ese momento y terminó cediendo terreno en un duelo que debía servir como golpe de autoridad.

Lo más delicado es que esta cadena de resultados llega justo antes del partido que puede marcar el semestre. El 0-0 en Nashville dejó abierta la eliminatoria, pero también obliga a las Águilas a ganar en la vuelta para avanzar sin depender de cuentas peligrosas. La serie se definirá el 14 de abril en el Estadio Azteca Banorte.

Ahí está el verdadero problema para Jardine: no solo carga una mala racha, sino que llega a la noche decisiva sin margen emocional ni futbolístico. Si América no reacciona ante Nashville, la crisis dejará de ser una advertencia y se convertirá en una realidad imposible de esconder.