El duelo entre el Club América y Nashville SC en la Concacaf Champions Cup se convirtió en una auténtica partida de ajedrez donde el margen de error era inexistente. En un encuentro ríspido y con escasas oportunidades de gol, las Águilas de André Jardine se vieron obligadas a replegarse y apelar a la mística defensiva para mantener vivo el sueño internacional en una noche que por momentos rozó el desastre absoluto en territorio estadounidense.
Tras una atajada milagrosa de Rodolfo Cota en los primeros compases del juego, el equipo azulcrema sufrió para generar peligro en el arco rival, pero compensó esa falta de pegada con una entrega física encomiable. Sin embargo, nadie esperaba que el momento que definiría el rumbo de la eliminatoria viniera de un futbolista que, apenas unas horas antes, ni siquiera estaba contemplado para pisar el césped debido a un reporte médico alarmante.
El brutal regreso de Sánchez que evitó la caída del América
Erick “Chiquito” Sánchez llegó al compromiso en Nashville rodeado de dudas y reportes que lo daban por descartado debido a una severa sobrecarga muscular. Contra todo pronóstico y desafiando las recomendaciones de los especialistas, el mediocampista no solo fue incluido en el once titular de último minuto, sino que se convirtió en el ángel guardián de un equipo que parecía entregado tras un descuido imperdonable en la zaga central que dejó frío a todo el Nido.
Corría el minuto 60 cuando el estadio contuvo el aliento: el delantero de Nashville quedó mano a mano tras superar con un recorte magistral a Ramón Juárez e Israel Reyes. Con el arco abierto, Sánchez realizó un esfuerzo sobrehumano, recorriendo decenas de metros en un sprint desesperado de área a área. Cuando el balón ya se perfilaba hacia las redes, el centrocampista apareció como un fantasma para arrebatarle la gloria al rival en una jugada que, por su peso específico, valió tanto como un gol a favor.
