El Club América dejó escapar de manera increíble el empate frente al Atlas en la última jornada de la fase regular. Un doloroso gol de último minuto, derivado de un doble y letal error en la zona baja por parte de Sebastián Cáceres, terminó por costarle al conjunto azulcrema el único puntito que estábamos rescatando de este rocoso encuentro ante los tapatíos.

Esa agónica anotación rojinegra no solo significó un duro golpe al orgullo, sino que ese punto perdido marcó la abismal diferencia entre amarrar el ansiado sexto lugar o caer dramáticamente hasta el octavo puesto de la tabla. Sin embargo, tal vez sin saberlo y como un giro caprichoso del destino, nuestras Águilas han evitado una terrible maldición que absolutamente nadie en la historia del futbol mexicano ha podido romper.

La maldición que evitó el América al perder en la última fecha

Siempre se ha dicho que entrar a la Liguilla es prácticamente como iniciar un torneo desde cero, donde cualquier equipo, sin importar cómo cerró, tiene probabilidades de salir campeón. Sin embargo, los fríos números de la historia nos dictan que esto no ha sido del todo así, pues aunque hemos visto monarcas coronarse llegando desde la cima o arañando la clasificación, hay un peldaño que parece estar condenado al fracaso absoluto.

A lo largo de los torneos cortos, la Liga MX ha visto levantar el trofeo a campeones que se clasificaron en el primer, segundo, tercer, cuarto, quinto, séptimo e incluso en el octavo lugar. Pero la oscura e increíble realidad es que el único sitio de la tabla del que jamás ha salido un monarca del futbol mexicano es, precisamente, el temido sexto lugar de la clasificación general.

Al tropezar frente al Atlas y perder esa posición en el último suspiro de la fase regular, el América se ha salvado de enfrentar esta histórica e inquebrantable maldición. Ahora, encarando la “Fiesta Grande” desde el octavo escalón, nuestro equipo intentará demostrar que lo que parecía una dolorosa caída, en realidad fue un auténtico golpe de suerte que podría jugar totalmente a favor del más grande en la búsqueda por la gloria.