El Club América dejó escapar una oportunidad de oro en la Comarca Lagunera. A pesar de contar con la ventaja inicial gracias a Alexis Gutiérrez y jugar con un hombre más por la expulsión de un rival, el empate 1-1 frente a Santos Laguna supo a derrota. La afición no perdona que, con todo a favor, el equipo no lograra afianzarse en los puestos directos de Liguilla tras los tropiezos de Tigres y Atlas.
Sin embargo, entre la bruma del amargo resultado, surge una noticia que le da un respiro administrativo a André Jardine. Mientras el primer equipo sufre por la falta de contundencia, la cantera azulcrema sacó la cara para evitar un problema mayor que podría costarle puntos y dinero a la institución. El reloj sigue avanzando y el Nido está cada vez más cerca de sacudirse una amenaza reglamentaria que tenía a todos en vilo.
¿A cuánto está el América de cumplir la regla de la Liga MX?
En un duelo donde la estrategia fue duramente cuestionada, Jardine decidió apostar por la juventud para cubrir huecos críticos. Miguel Vázquez en la zona baja y Patricio Salas en el ataque no solo cumplieron con la exigencia del partido, sino que se convirtieron en los motores que impulsan al club hacia la meta reglamentaria. Estos canteranos están demostrando que el futuro del Nido es lo único que camina con paso firme en este cierre de torneo tan irregular.
Tras el silbatazo final en la Jornada 13, las cuentas en Coapa son claras: el América alcanzó oficialmente los 1006 minutos cumplidos en la famosa Regla de Menores. Con este avance, a la institución solo le restan 164 minutos para cumplir con la cuota obligatoria de la Liga MX. El objetivo es evitar a toda costa las sanciones económicas y, sobre todo, la reducción de puntos que sería catastrófica en su lucha actual por la clasificación directa.
El balance final resulta agridulce para el americanismo. Si bien el cumplimiento del reglamento camina sin contratiempos, el margen de error en la tabla general se ha reducido al mínimo. El América está ganando la batalla en los escritorios gracias a sus jóvenes promesas, pero la presión por no caer en la zona de Liguilla obliga a Jardine a encontrar un equilibrio urgente. La Liguilla no espera a nadie, ni siquiera al equipo más grande de México.
