La rivalidad entre el Club América y Pumas es, sin duda, una de las más intensas del futbol mexicano; una pasión que se respira en cada rincón del estadio y que suele regalar espectáculos vibrantes. Sin embargo, en ocasiones esa efervescencia desborda los límites permitidos, transformándose en actos reprochables donde algunos pseudoaficionados pierden los papeles y llevan el conflicto a un terreno físico que no tiene cabida en el deporte.

Lamentablemente, el último Clásico Capitalino no fue la excepción y un miembro del staff azulcrema fue el blanco de una hostilidad desmedida. Mientras el equipo luchaba en la cancha del Pedregal, en las gradas y pasillos se gestaba un incidente que ha despertado la furia del americanismo, dejando en evidencia la falta de garantías para quienes simplemente acuden a cumplir con su labor profesional en territorio ajeno.

Impresentable aficionado de Pumas agrede al staff del América

A través de las redes sociales, ESPN difundió imágenes que han causado indignación total: un aficionado de Pumas agredió a Alex Guevara, integrante del staff del Club América. En el metraje se observa cómo le arrojan vasos con cerveza de forma directa e incluso se especula con que el líquido pudo haber alcanzado y dañado equipo electrónico de alto valor, fundamental para el análisis táctico y la logística del conjunto de Coapa en tiempo real.

Las represalias dentro del inmueble no se hicieron esperar del todo, pues más tarde se compartieron capturas del momento en que la seguridad privada del Estadio Olímpico Universitario retiró al sujeto de las gradas. No obstante, hasta el momento no ha trascendido si existirá una sanción mayor o un veto definitivo para este individuo, quien atacó por la espalda a un trabajador que únicamente transitaba por la zona cumpliendo con sus funciones.

Este tipo de actos empañan la esencia de un Clásico que debería ser recordado por lo futbolístico. Para el América, proteger a su gente es prioridad y este incidente pone sobre la mesa la necesidad de protocolos más estrictos en plazas donde la seguridad parece verse rebasada por el anonimato de la multitud. La afición exige justicia y que este hecho no quede impune, pues la integridad de los profesionales del Nido no es negociable bajo ninguna circunstancia.