El calvario no termina para Henry Martín y las noticias en el Nido de Coapa son cada vez más alarmantes. A pesar de haber trabajado al parejo de sus compañeros durante toda la Fecha FIFA, un nuevo problema muscular en el último entrenamiento previo al viaje a Torreón lo ha dejado fuera de combate. El capitán no solo se pierde el duelo ante Santos, sino también la cita crucial de Concacaf ante Nashville, sumando una cifra de lesiones en este 2025 que ya roza lo inexplicable para un atleta de su nivel.
La frustración en el americanismo crece por momentos, pues aunque fue el líder del histórico tricampeonato, la realidad es que su disponibilidad en el campo es cada vez más escasa. Mientras la afición se divide entre el agradecimiento por los títulos pasados y la urgencia de resultados presentes, surge una duda que quema en los pasillos del club: ¿hasta cuándo está atada la institución al destino de un capitán que pasa más tiempo en la enfermería que en el área rival?
¿Cuánto tiempo le queda de contrato a Henry Martin con el América?
Tras una negociación que fue un auténtico juego de ajedrez a mediados de 2024, la directiva y Henry lograron sellar un acuerdo que en su momento pareció una victoria, pero que hoy se analiza bajo otra lupa. El delantero yucateco firmó una extensión de tres años, lo que asegura su permanencia en la institución hasta junio de 2027. Esto significa que, a pesar de su actual estado físico, a la “Bomba” todavía le resta más de un año de contrato con la camiseta azulcrema.
El peso de este acuerdo no es solo deportivo, sino profundamente financiero, ya que Henry Martín ostenta el título del futbolista mejor pagado de la plantilla. Con un sueldo que se estima ronda los 70 millones de pesos anuales, el margen de maniobra para el club es casi nulo. Colocar a un jugador de su edad, con un salario tan elevado y un historial clínico tan accidentado en otro equipo, es una misión que parece imposible para cualquier departamento de inteligencia deportiva.
Bajo este panorama, el América se encuentra en una encrucijada peligrosa: respetar la jerarquía y el contrato de su último gran referente o buscar una salida que parece bloqueada por las propias condiciones del mercado. Lo más probable es que la institución se vea obligada a cumplir el vínculo hasta el último día, aunque la sensación de que el ciclo ha terminado sea cada vez más difícil de ignorar. El futuro del ataque americanista está hipotecado y la solución no parece estar cerca.
