Hola, amigos de América Monumental, aquí su amigo Iván Dávila, redactor y colaborador de este sitio americanista. En esta ocasión quiero hablar con ustedes sobre lo que se viene para el Club América después de la eliminación en el Torneo Clausura 2026, un golpe muy duro que obliga a analizar con calma quiénes son los verdaderos responsables de este fracaso.

Aunque algunos han señalado directamente a André Jardine como el gran culpable, yo creo que también es justo recalcar el trabajo que ha hecho el brasileño. Sobre todo, porque torneo tras torneo le han ido desmantelando el plantel. Si uno compara al América campeón con el equipo actual, el downgrade es bastante evidente y eso no puede pasar desapercibido.

El ejemplo más claro está en la posición de extremo izquierdo. En el primer título de Jardine, el América tenía como titular a Julián Quiñones, como suplente a un futbolista de la calidad de Jonathan Cabecita Rodríguez y como tercera opción a Brian Rodríguez. Hoy, Brian es la primera alternativa y para muchos ha sido el salvador en varios momentos, aunque su última Liguilla dejó claro que todavía le falta pesar más en partidos grandes.

Baños parece que no tiene contentos a todos los directivos en América. (Imago7)

También hay posiciones que nunca se reemplazaron como se debía. Se fue Richard Sánchez y en su lugar llegó Alexis Gutiérrez, un jugador que no ha demostrado estar al nivel que exige el América. Lo mismo pasó con la búsqueda de un heredero para Diego Valdés: tardaron demasiado en encontrar una opción seria y, aunque creo que Raphael Veiga puede llegar a ser ese futbolista, hasta ahora todavía no lo ha demostrado. En resumen, el Club América pasó de tener mínimo dos jugadores de gran calidad por posición a quedarse corto en varias zonas del campo. Por eso, para mí, el gran responsable de esta decadencia es Santiago Baños, quien una vez más ha dejado dudas en la planeación deportiva.

¿Cuándo regresa el Club América a la actividad?

América regresará a la actividad el 8 de junio, así que todavía tiene tiempo para corregir, traer refuerzos a tiempo y evitar la misma historia de siempre: incorporaciones tardías, plantel incompleto y una afición resignada ante un directivo ganador, pero muy lejos de ganarse el cariño del americanismo.