Hola, qué tal, amigos de Águilas Monumental, aquí su amigo Iván Dávila, redactor y colaborador de este sitio azulcrema. En esta ocasión quiero hablar con ustedes sobre la histórica participación que está teniendo la Selección Mexicana en esta Copa del Mundo 2026. Por fin, después de tantos años de golpes, decepciones y frases repetidas, México logró llegar al famoso quinto partido tras derrotar a Ecuador.

Pero más allá de la alegría nacional, quiero detenerme en algo que para nosotros tiene un sabor especial: la aportación de los futbolistas con pasado o presente americanista en esta Selección de Javier Aguirre. Porque sí, el Tricolor está haciendo historia, pero también hay que decirlo claro: mucho de este equipo tiene ADN azulcrema, carácter de Coapa y futbolistas que pasaron por el club más grande de México.

El caso más evidente es Julián Quiñones, quien está demostrando que todo lo que hizo en Atlas y después en Club América no fue casualidad. Es un jugador de momentos importantes, de esos que aparecen cuando la pelota quema, cuando el estadio pesa y cuando la historia pide carácter. En este Mundial ya está respondiendo con goles, personalidad y una jerarquía que lo confirma como un futbolista de otro nivel.

Raúl y Julián anotaron para la Selección Mexicana. (Getty Images)

También hay que destacar a los canteranos y examericanistas que siguen dejando huella, como Raúl Jiménez, Edson Álvarez y Guillermo Ochoa. Raúl volvió a aparecer con goles importantes y como centro delantero de peso; Ochoa, aunque su papel ya no sea el mismo de otros Mundiales, sigue siendo un líder absoluto en el vestidor; y Edson, como capitán, representa esa personalidad fuerte que tantas veces vimos desde que salió de Coapa.

La Selección Mexicana ha aprovechado lo que sembró el Club América

Y claro, no podemos olvidarnos de Israel Reyes, el único jugador que actualmente pertenece al Club América y que está viviendo un Mundial muy serio cada vez que entra al campo. Tampoco de Álvaro Fidalgo, que aunque no sea titular indiscutible, tiene esa calidad distinta para cambiar el ritmo de un partido. Por eso lo digo sin miedo: esta Selección Mexicana le debe mucho al América, porque varios de sus nombres más importantes llevan pasado, formación o alma azulcrema.