La participación de la Selección Mexicana en la justa veraniega consumó pasajes memorables que entusiasmaron por completo al balompié nacional. Tras registrar un paso perfecto en sus primeras cuatro aduanas sin recibir anotación, el Tricolor se despidió en octavos de final al caer tres goles por dos frente a Inglaterra.

Pese al amargo desenlace colectivo, el certamen consolidó una de las alianzas ofensivas más productivas y vistosas de los últimos tiempos. Dos atacantes con pasaporte y ADN azulcrema se adueñaron de los reflectores internacionales, edificando un entendimiento táctico de primer nivel que cargó con el peso del equipo.

La histórica dupla de Raúl Jiménez y Julián Quiñones que marcó al Tri

El canterano del Club América, Raúl Jiménez, y la ex estrella americanista Julián Quiñones unieron condiciones para transformarse en el auténtico motor de la ofensiva nacional. Esta explosiva sociedad participó de forma directa en 7 de los 10 goles facturados por México, registrando una efectividad letal.

El punto cumbre de su entendimiento se materializó durante la fase de dieciseisavos de final frente a Ecuador, donde tejieron una impecable pared en los linderos del área que el Lobo de Tepeji mandó guardar para sellar el triunfo. No obstante, la afición azteca lamenta que factores de longevidad deportiva impidan la continuidad de este binomio de cara al proceso del 2030.

Con Jiménez en la veteranía de su trayectoria y Quiñones en plena madurez profesional, esta edición representó su única vitrina juntos en elMundial 2026. Las piezas ofensivas romperán filas con el combinado patrio, dejando un legado imborrable en el nido de Coapa antes de que se reanude el certamen de la Liga MX.