Como es costumbre en los Clásicos, la polémica arbitral se robó los reflectores en Ciudad Universitaria apenas inició el encuentro. El Club América se encontró contra las cuerdas muy temprano debido a una anotación que dejó a André Jardine y a todo el banquillo azulcrema al borde del colapso, exigiendo una revisión inmediata por una acción que cambió el rumbo del partido en solo unos segundos.

Los reclamos airados de los futbolistas americanistas no se hicieron esperar, señalando una supuesta infracción que parecía evidente a primera vista desde el sector defensivo. Mientras el estadio retumbaba, la tensión en la cancha subía de tono ante una marcación que muchos consideran el primer gran “pecado” de la Liguilla y que puso a prueba la paciencia del cuerpo técnico de las Águilas en una plaza siempre hostil.

¿Error arbitral o acierto? La jugada que encendió el volcán de Ciudad Universitaria

Todo ocurrió apenas al minuto tres del partido. Pumas generó una ocasión clara de peligro tras un disparo descompuesto de Adalberto Carrasquilla que terminó estrellándose de forma dramática en el poste. En el rebote, Rubén Duarte mandó el balón al fondo de las redes, desatando la locura en la tribuna y la furia en el área azulcrema, donde los defensores levantaron la mano de inmediato pidiendo la anulación del tanto por una supuesta posición antirreglamentaria.

La imagen inicial era confusa: hasta tres futbolistas universitarios se encontraban en posición adelantada al momento del contacto, lo que alimentó la teoría de una injusticia contra el equipo de Coapa. Sin embargo, tras el análisis del ex árbitro Fernando Guerrero para TUDN, se reveló que el anotador español era precisamente uno de los pocos elementos locales que estaba habilitado. A pesar de los gritos y la explosión de Jardine en la zona técnica, el gol subió al marcador tras ser convalidado por el VAR.

Este golpe anímico obligó al América a remar contracorriente desde el amanecer del juego, dejando en evidencia que en estas instancias de eliminación directa cualquier confusión táctica se paga caro. La explosión de Jardine no fue solo por el gol, sino por la sensación de vulnerabilidad ante un arbitraje que está bajo la lupa. Este incidente promete ser el tema de conversación principal, pues dejó al americanismo con la sangre hirviendo en una Vuelta donde no se puede regalar absolutamente nada.